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Hija del Pecado 004: Muerte en el río

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Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Pspain el Jue Oct 24, 2013 10:06 pm


CAPÍTULO 4: MUERTE EN EL RÍO




EXT. RÍO MAPANARE – DÍA


El cuerpo sin vida de Mario aparece junto a la orilla del río, con un disparo en la frente. A su lado, y con un corte en el cuello, Priscila yace muerta junto a él.  Lorenzo se acerca al lugar montado a caballo y los descubre allí. Lorenzo baja del caballo y se acerca a la orilla del río para tratar de identificar los cadáveres. Ambos cuerpos llevan varias horas muertos, probablemente toda la noche.





Lorenzo: ¡No puede ser! ¡Es… es Priscila, la hermana de Carlos! Tengo que avisar a la policía… (Tomando su teléfono celular del pantalón)


Al otro lado del teléfono, desde su casa en el pueblo, Yuridia, la novia de Lorenzo contesta a su celular.


Yuridia: Dime mi amor…





Lorenzo: ¡Yuri! ¡Yuri, no te vas a creer lo que he encontrado en el río!


Yuridia: ¿Qué pasa Lorenzo? ¿De qué hablas?


Lorenzo: Hay dos personas muertas a la orilla del río, Yuri, cerca del cementerio.


Yuridia: ¿Qué? Ay Diosito… (Se persigna) ¡Qué horrible!  (Asustada)


Lorenzo: Voy a avisar a la policía… no te muevas de casa. ¿Ok? Una de las víctimas es… Priscila.


Yuridia: ¿Priscila? (Alucinada)




HOSPITAL REGIONAL
INT. PASILLOS – DÍA


Delia y Carlos conversan tras salir de la consulta del médico después de conocer como evoluciona Claudia, la madre de nuestra protagonista.





Delia: ¿Escuchaste lo que dijo el doctor, Carlos?


Carlos: No se preocupe señorita, verá como su madre se recupera pronto. Es cuestión de tener paciencia y esperar.


Delia: ¿Pero y si no se despierta? Puede quedarse en coma para siempre. (Se le saltan las lágrimas)


Carlos: Por favor, no llore. No me gusta verla así. (La abraza para consolarla)


Pero justo en ese preciso instante aparece en el pasillo una soberbia y enojada Adriana, quién presencia en silencio la escena sin dar crédito a lo que observa. La pelirroja interrumpe de malos modos.





Adriana: ¿Se puede saber que diablos haces abrazando a esta negra mugrosa, Carlos? ¿Me lo puedes explicar? (Con mal tono, la pareja se separa y la ven. El chico no sabe como reaccionar)


Carlos: ¡Adriana! ¿Pero qué… qué haces tú acá? (Sorprendido)


Adriana: ¡No me cambies de tema descarado! Ahora mismo me vas a decir quién es la zorra esta y qué demonios hacías tú abrazándola.


Delia: Oye guapa a mi me vas respetando porque te juro que la vamos a tener, ¿Eh? (Enojada)


Carlos: Por favor no discutan… Adriana, Delia es la hija de Danilo Miralles, mi jefe, el dueño de El Palmeral. Delia, Adriana es… es…


Adriana: Su novia. Me llamo Adriana Castellanos.


Delia: ¿Tu novia? (La mulata se queda sin palabras, ya que creía que Carlos era soltero sin pareja)


Carlos: Adriana es hija de Antonio y Minerva Castellanos. Sus vecinos, señorita.


Delia: No me lo puedo creer…


Adriana: Pues sí, mijita, créetelo. SU novia. Así que si no te importa negrita marginal, vas colocando tus oscuras y sucias manitas lejos de mi novio. ¿Te quedó claro?


Delia: Clarísimo como el agua mi vida, pero ¿Sabes qué? Deberías dejar de usar ese tinte rojo en el cabello porque ya como que se te pasó al cerebro.


Adriana: ¡Atrevida! (Se abalanza a pegarla pero Carlos la sujeta)


Carlos: ¡Basta Adriana, no es lugar para montar una escena de celos, estamos en un hospital!


Adriana: ¡Pero bueno chico es que vas a defender a esta maldita negra! (Furiosa)


Delia: ¿Tienes algún problema con la gente de mi raza o qué te pasa?


Adriana: Todas las negras son unas zorras de cuarta y unas resbalosas pero te juro que como te vuelva a ver cerca de Carlos te vas a arrepentir, descarada.


Carlos: Vámonos de aquí. Se acabó. (Tomándola del brazo a la fuerza se la lleva)


Adriana: ¡Suéltame! ¡Que me sueltes te digo! (Rabiosa, se suelta de él y se acerca a Delia)


Delia: Soy mulata, y a mucha honra Adrianita. La próxima vez que te vuelvas a dirigir a mí me llamas DELIA, ¿OK? DE-LI-A. (Soberbia) Seguro has escuchado hablar de mí.


Adriana: Eres una estúpida engreída. Pero mírate bien percucia, a poco te recogieron en algún basurero… Si Danilo y Claudia te adoptaron nada más fue por LÁAASTIMAAAA. (Con altanería y burlándose)


En ese momento Delia pierde la paciencia y la suelta una sonora bofetada que la empuja contra la ventana del pasillo. Carlos se queda mudo.


Delia: ¡Esto para que aprendas, desgraciada! ¡A mí nadie me humilla ni me insulta sin llevarse lo que merece!


Adriana: Me vuelves a poner un sólo dedo encima y te juro que te cruzo la cara…


Carlos: Esto ya se pasa de la raya. ¡Vámonos Adriana! (Empujándola por el pasillo) Lo siento Delia, no volverá a pasar.


Delia: Por supuesto que no volverá a pasar y más te vale Carlos que no se me acerque tu noviecita de nuevo porque entonces si me va a conocer de verdad.


Adriana: ¡Zorra! ¡Ramera! ¡Negra mugrosaaaaaaa! (Furiosa y llena de ira, sujetada por Carlos)


Delia: Sigue, sigue… rebájate más, ahí se ve la clase y educación que tienes bonita… Qué espectáculo por el amor de Dios…. (La gente en el hospital alucina con la escena)




VILLAFRANCA
EXT. PLAZA DEL PUEBLO – DÍA


Víctor y Larissa continúan hablando tras su encuentro en la plaza de Villafranca, junto a la fuente central.





Víctor: ¿Por qué me mentiste? Siempre supiste quien era yo pero tú nunca me dijiste quien eras tú realmente.


Larissa: Tenía miedo de no gustarte, de que me rechazaras por ser una simple criada.


Víctor: Qué poco me conoces entonces si piensas que soy así…


Larissa: Lo siento, no quería decir eso, perdóname… (Triste)


Víctor: Yo no me merecía que me engañaras así. Aún con tus temores pudiste haberme dicho la verdad mucho antes.


Larissa: Hace poco Antonio descubrió lo que yo sentía por ti y me amenazó.


Víctor: ¿Cómo así que ese tipo se atrevió a amenazarte? No entiendo nada, ahora si que no. Hace poco tú misma me dijiste que él y tú eran amantes y ahora me vienes con otra historia…


Larissa: Antonio está obsesionado conmigo, quiere que sea su amante pero yo no quiero. Me da asco ese viejo y jamás tendría nada con él pero me tiene amenazada. Me dijo que si tenía algo contigo me echaría del trabajo, a mí y a mi abuela.


Víctor: Tú abuela ya es mayor y debe estar por jubilarse, y tú puedes buscar empleo en otro sitio. Debes dejar esa hacienda ya mismo.


Larissa: ¿Y si se venga? Tú no conoces a Antonio Castellanos… ese hombre es muy violento y agresivo, Víctor. Yo no quería ponerte en riesgo, por eso no te dije la verdad antes.


Víctor: Si de verdad te importo, vete de esa casa.


Larissa: No es tan fácil, apenas hay trabajo y yo solo he hecho que servir en esa casa desde que mi abuela y yo llegamos a este pueblo.


Víctor: ¿Y tus padres? ¿Dónde viven?


Larissa: Murieron cuando yo era pequeña. Solo me queda mi abuela. Ella es lo único que tengo. ¿Me entiendes ahora?


Víctor: Hablaré con mi papá, tal vez puedas trabajar en mi casa.


Larissa: ¿En serio? (Sonríe)


Víctor: Sí, pero antes tengo que hablarlo con él porque tu abuela tampoco tiene donde ir y…


Larissa: Entiendo… (Triste) Pero yo podría trabajar por las dos, no te preocupes por eso, yo con lo poquito que cobrase podría pagar su comida y alojamiento en El Palmeral.


Víctor: No digas eso…


Larissa: Es que no quiero caridad, Víctor.


Víctor: No es caridad.


Larissa: Tengo que regresar a la hacienda y hablarlo con mi abuela. Pero temo la reacción de Antonio.


Víctor: Será mejor que vaya yo contigo…


Larissa: ¡No! Mejor que no, si te ve allá puede sospechar y no queremos eso… ¿Verdad?


Víctor: ¿Y entonces como van a hacer para irse de esa casa?


Larissa: No lo sé todavía pero algo se me tiene que ocurrir.




HACIENDA CASTELLANOS
INT. CASA – COCINA – DÍA


La vieja Ramona, la cocinera de la familia, friega el suelo de la cocina justo cuando es interrumpida por don Antonio, su patrón y dueño de la finca.





Antonio: ¿Dónde anda Larissa?


Ramona: Buenos días, patrón. ¿Se le ofrece algo? ¿Han terminado ya de desayunar doña Minerva y usted?


Antonio: Sí, ya… Minerva ha subido a su recámara. Pero no me has contestado. ¿Sabes en dónde se ha metido tu nieta?


Ramona: No, señor…  (Nerviosa)


Antonio: Dime la verdad… (Amenazante)


Ramona: Le digo que no lo sé, don Antonio… (Asustada)


Antonio: O hablas o te juro que te vas arrepentir… No quiero alcahuetas y embusteras en mi casa… (Agarrándola del uniforme por el cuello)


Ramona: La… Larissa… Larissa fue al pueblo. Al pueblo, sí… (Asustada)


Antonio: ¿A qué? ¿Qué fue a hacer a Villafranca a esta hora de la mañana?


Ramona: Fu… fue… fue a hacer unas compras, hacía falta pan, tomates… este…


Antonio: ¡No me mientas vieja decrépita! ¿Qué fue a hacer Larissa al pueblo? ¡Habla!


Ramona: Larissa… mi nieta fue…. Fue a ver al joven Víctor.


Antonio: ¿Quéee?


Ramona: Es que mi niña está enamorada de ese muchacho y bueno, usted sabe como son los jóvenes… Yo le prometo que cuando regrese la voy a regañar, sí, la voy a regañar porque no son horas de dejar su puesto de trabajo para…


Antonio: ¡Cállate!


Ramona: Sí, señor…


Antonio: Así que esa estúpida se atrevió a desafiarme…


Ramona: Perdón, don Antonio… No… no entiendo. (Nerviosa)


Antonio: ¡No hace falta que entiendas nada, cretina! Pobre de Larissa cuando regrese a la hacienda.


Ramona: Por favor, señor, no sea muy duro con ella… Apenas es una muchachita…


Antonio: ¡Que te calles te digo! Haré lo que tenga que hacer y se acabó. Aquí el que les paga su jornal soy yo. ¿Te queda claro Ramona? ¡Yo! La próxima vez que Larissa se ausente de la casa sin permiso se van las dos a la calle. ¿Entendiste? No voy a pasarle una más a esa descarada.


Mientras el villano sale de la cocina como alma que lleva el diablo, la pobre Ramona muy asustada no sabe qué pensar. Siempre ha temido a su jefe pues es un hombre de mucho carácter y hasta agresivo en ocasiones pero nunca se había puesto así con ella y mucho menos por el trabajo de Larissa. Ramona comienza a sospechar que ocurre algo más.




HOSPITAL REGIONAL
EXT. PARKING DEL HOSPITAL – DÍA


Junto al coche de Adriana, Carlos y la joven discuten.





Carlos: Delia es sólo la hija de mis patrones. Más nada. ¿Además que hacías tu en el hospital?


Adriana: Si claro, y yo nací ayer… ¿Pero tú que te piensas que soy idiota o qué te crees?  Fui al hospital a ver al padre de una amiga que está ingresado.


Carlos: Piensa lo que te dé la gana, no voy a seguir discutiendo contigo. Que sea la última vez que me montas una escena de estas en público.


Adriana: Ah, qué bien… ahora no puedo reclamarle a MI novio que ande coqueteando con vagabundas africanas.


Carlos: La señorita Delia no es ninguna vagabunda. Ella está preocupada por la salud de sus padres tras el accidente. Doña Claudia está en coma y no saben qué pasará.


Adriana: Claro y tú te ofreciste a “consolarla” ¿Verdad? Eres un descarado, chico.  Si no llego a llegar yo, a saber que más habría pasado en ese pasillo.


Carlos: Si vas a seguir así creo que lo mejor es que dejemos de vernos.


Adriana: ¿Qué? Lo que faltaba por hoy…


Carlos: Si no confías en mí es problema tuyo, además yo nunca te dije que fuéramos novios. Te he dicho muchas veces que lo nuestro no era una relación seria. No tienes derecho a….


Adriana: ¡Eres un cerdo! (Le pega una cachetada, Carlos se lleva la mano a la mejilla)


Carlos: ¡Ya está bueno! (Tomándola el brazo con rabia)


Adriana: ¿Así que eso es lo único que querías de mi verdad? Pasarlo bien en la cama y nada más. Son todos iguales…


Carlos: Te he dicho que no voy a pelear más contigo. Hemos terminado.


Adriana: No, mi amor… que más quisieras… pero no va a poder ser. Estoy embarazada, Carlos.


Carlos: ¿Quéee? (Alucinando)




VILLAFRANCA
EXT. PLAZA DEL PUEBLO – DÍA





Larissa: Solo espero que ahora que fui sincera contigo, podamos seguir siendo amigos. Si tú quieres, claro…


Víctor: Siempre fuimos amigos… y lo sabes.


Larissa: Ya pero tú estás enamorado de Priscila.


Víctor: Priscila no me quiere, Larissa, yo no le gusto.


Larissa: Porque no te conoce, porque no te merece. Eso es todo, debes olvidarla.


Víctor: Eso intento… pero no es fácil.


Larissa: Si me dieras una oportunidad de demostrarte que me importas…


Víctor: Pero yo no quiero ilusionarte… no quiero que te hagas ilusiones conmigo si yo no estoy preparado para iniciar algo con alguien ahora.


Larissa: Te voy a esperar…


Víctor: ¿De verdad? (Sonríe)


Larissa: Si, lo que haga falta, yo sé que poco a poco la vas a sacar de tu corazón y cuando llegue ese momento yo estaré a tu lado. (Sonríe dulce)


Víctor: ¿Por qué eres así ah?


Larissa: Porque te quiero…


Víctor: ¿Amigos?


Larissa: Amigos… ¿Me dejas darte un abrazo?


Víctor: Claro… (Sonríe)


Ambos jóvenes se abrazan junto a la fuente, segundos después…


Larissa: Ya tengo que irme, Víctor…


Víctor: Yo también, tengo que ir a la capital. Voy al hospital a ver como siguen mis padres.


Larissa: Ojalá tu mamá salga pronto del coma. Cualquier cosa me escribes un mensaje o me llamas. Toma… (Le da un papel con un número apuntado)


Víctor: Está bien, no te preocupes.


Larissa: Iría contigo al hospital pero no puedo…


Víctor: No pasa nada… (Sonríe)


Larissa: Ya me voy, ¿Sí? (Se acerca y le da un beso en la mejilla, sonríe dulce)


Víctor: Chao…


Mientras ella se marcha, Víctor se la queda mirando según Larissa se aleja de él. La joven voltea y se despide con la mano, sonriendo.




HACIENDA CASTELLANOS
INT. DORMITORIO DE MINERVA – DÍA


Madre e hija conversan. Minerva sentada en la cama y Adriana de pie junto a la ventana, aún muy enojada por la escena del hospital.





Adriana: Y allí estaba esa negra perdida abrazándole. Te juro que si no es por él la agarro y la caigo a cachetadas.


Minerva: Espera, espera, hija que creo que me he perdido… ¿Qué negra? ¿Quién es EL? No entiendo nada…


Adriana: Ay mamá, cómo te lo digo… Llevo, llevo unos meses saliendo con un hombre del pueblo, estaba a punto de presentarle a ti y a mi papá, era una sorpresa.


Minerva: No me lo puedo creer… ¿Resulta que tienes novio y no nos ha dicho nada? Esto es increíble.


Adriana: Es Carlos.


Minerva: ¿Carlos? ¿Qué Carlos?


Adriana: Carlos Santamaría, el capataz de El Palmeral.


Minerva: ¿Quéee? (Se levanta de la cama)


Adriana: Bueno ya, no montes un número, mamá por favor… Te dije que se los iba a contar esta semana.


Minerva: ¿Pero tú te has vuelto loca o qué diablos te pasa, Adriana? Cómo se entere tu padre no me quiero ni imaginar…


Adriana: Yo le amo y él me ama a mí, eso es lo único que importa.


Minerva: ¿Pues no dices que lo viste abrazado a no se quién en el hospital?


Adriana: Esa maldita negra me las va a pagar, te lo juro.


Minerva: Esas son las peores… recuerda lo de Martha.


Adriana: Pues esta es igual de resbalosa, mamá… Allí estaba la muy descarada abrazando a Carlos. Ojalá se muera su madre para que así aprenda a no ofrecerse a hombres ajenos.


Minerva: ¿Quién es su madre? ¿Estaba en el hospital?


Adriana: ¿A qué no adivinas, mamá? Agárrate porque no te lo vas a creer. Delia es la famosa hija adoptiva de Danilo y Claudia Miralles.


Minerva: ¿Quéee?


En ese momento, don Antonio entra en la habitación tras haber escuchado parte de la conversación.


Antonio: ¿Danilo y Claudia tienen una hija negra?





Adriana: ¡Papá! ¿Se puede saber que haces escuchando detrás de las puertas?


Minerva: Esto no puede ser cierto…. Así que la famosa hija adoptiva, la tal Delia de la que tanto hablaban es una negra…


Antonio: ¿Y qué tiene con que sea negra?


Minerva: Tú te callas Antonio, no me tires de la lengua… (Enojada)


Antonio: ¿De qué diablos hablas tú ahora? Todos sabíamos que Danilo tenía una hija estudiando en Estados Unidos pero no que era adoptada y mucho menos negra.


Adriana: Carlos me lo ha contado todo hoy, papá. Carlos, el capataz de El Palmeral.


Antonio: ¿Y se puede saber que te traes tu con Carlos Santamaría que tienes tanta amistad? ¿Me lo puedes explicar?


Minerva: Carlos y Adriana son novios, Antonio.


Antonio: ¿Pero qué tonterías están diciendo? ¿Cómo es eso de que son novios? ¿Desde cuando?


Adriana: Desde hace varios meses….


Justo en ese momento Antonio la pega una fuerte cachetada a su hija. Adriana se vuelve el rostro.


Minerva: ¡Antonio!


Antonio: Eres una golfa…. Así que para eso te pagamos una carrera, una vida llena de lujos y comodidades, te dimos una educación para que acabaras revolcándote con un muerto de hambre. ¡Perdida! (Le suelta otra bofetada)


Adriana: ¡Ahhhh!


Minerva: ¡Ya basta Antonio, por el amor de Dios! ¡Déjala ya! (Se interpone entre ambos, Adriana rompe a llorar)


Antonio: ¡Quítate de en medio Minerva! Esta estúpida merece que la de una paliza por ofrecida y descarada. ¡No vas a seguir viéndote con ese tipo! ¿Te queda claro?


Adriana: ¡Yo le amo y nada ni nadie me va a separar de Carlos! ¡Ni tú ni nadie!


Antonio: ¡Cállate!


Minerva: ¡Basta ya! ¡Ya está bueno! Se van a enterar hasta las criadas. Tú Antonio mejor te callas si no quieres que abra la boca y cuente a todo el mundo que eres un adúltero desgraciado.


Antonio: No sé de que diablos estás hablando. Estás loca, completamente loca.


Minerva: Loca sí… tan loca como para llevar 25 años callando el secreto que te descubrí en aquel viaje a Brasil.


Adriana: Mamá por favor…


Antonio: ¿Qué tratas de decir?


Minerva: Lo sé todo Antonio, sé que hace 25 años tuviste una amante en Brasil, una negra por cierto, otra como la que le quiere bajar el novio a tu hija. ¿Qué pensabas? Ay, Minerva es tan bobita que nunca se va a dar cuenta.


Antonio: No sabes ni lo que dices… estás inventándote una historia que no tiene ni pies ni cabeza.


Minerva: Todos aquellos viajes que hacías a Río de Janeiro en aquella época no eran por negocios… eran porqué te veías con esa negra marginal, desgraciado. ¡Niégalo!


Antonio: ¡No tengo por que negar nada, porque yo no hice nada! ¡Estás mal! Estás loca, bien lo decía mi madre.


Minerva: Bendita de Dios que ya lleva 15 años criando malvas en el cementerio, esa te alcahueteaba todo…


Antonio: ¡A mi madre la respetas! Eres una… (Amenazante)


Adriana: Por favor, no sigan…


Minerva: ¿Qué, qué? ¿Me vas a pegar a mí también? Hazlo, y será lo último que hagas en tu vida, miserable. Adúltero.


Antonio: Si tan segura estás de todo eso que dices, por qué no me hablaste antes. ¿Ah? ¿Por qué?


Minerva: Ahora mismo vas a pedirle disculpas a tu hija y vas aceptar su relación con Carlos Santamaría, te guste o no. ¿Está claro? Y pobre de ti si llego a enterarme que andas con alguna ahora, porque si pido el divorcio te puedo dejar en la calle y lo sabes. (Desafiante)


El villano se marcha de la habitación, dando un portazo, muy enojado. Mientras, Adriana y Minerva siguen hablando en el dormitorio.


Adriana: No debiste decirle eso, dijiste que era un secreto entre nosotras. ¿Y si mi papá descubre que la negra aquella tuvo una hija de él? ¡Dime!


Minerva: Eso nunca va a pasar. NUNCA. ¿Entendiste? Jamás la hija del pecado pondría un pie en esta casa. Antes la mato. ¿Me oyes? ¡LA MATO!




HOSPITAL REGIONAL
INT. HABITACIÓN DE DANILO – DÍA


En la cama, Danilo habla con su hija Delia que está sentada en una silla junto a la ventana.





Danilo: Deberías irte a la hacienda. Tu hermano Víctor debe estar ya por llegar, hija.


Delia: Está bien, está bien…


Danilo: Necesitas descansar, no te preocupes por mí. Yo voy a estar bien. (Sonríe) Dale un beso a Alicia de mi parte.


Delia: No te preocupes. Bueno te veo en la noche. ¿OK?


La joven sale de la habitación, cerrando la puerta.


INT. PASILLO  - DÍA


Pero alguien la interrumpe, a su espalda…





Fernando: Disculpe señorita…. ¿Es está la habitación de Danilo Miralles?


En ese momento Delia voltea, Fernando y ella se ven por primera vez. El villano se la queda mirando, ella no le responde. Fernando la observa como embobado, impactado por su belleza. Delia contesta.


Delia: Sí, aquí es. Es mi papá.


Fernando: Perdón, que maleducado. Deje que me presente. Me llamo Fernando Peralta, trabajo en la hacienda Castellanos como capataz.


Delia: Ahm… Lo siento, no les conozco. Apenas hace unos días que llegué al pueblo y…


Fernando: No te preocupes preciosa… (Sonríe seductor) Es normal… ya te irás aclimatando a esta región.


Delia: Tengo que irme… me marcho ya para la casa.


Fernando: Si quieres yo te llevo… tengo el coche en el parking del hospital.


Delia: No, no hace falta… ya una amiga quedó en venir a buscarme y…


Fernando: Que yo te llevo… no te preocupes.


Delia: Aún tengo que esperar a mi hermano. Tiene que estar al llegar.


Fernando: Ah, sí… Víctor… si le conozco, sí. ¿Qué tal tus padres? ¿Cómo están?


Delia: Mi papá bien dentro de lo que cabe. La que más nos preocupa es mi mamá. Entró en coma anoche y no sabemos cuando volverá en sí.


Fernando: Lo siento… imagino estás pasándolo muy mal con todo esto… Ven, te invito a tomar un café. ¿Me acompañas?


Delia: Está bien, gracias… (Se marcha hacia la cafetería)




VILLAFRANCA
INT. BAR VILLAFRANCA – DÍA


Carlos se encuentra con su amigo Lorenzo en el bar, a esa hora todavía está cerrado, no hay clientes. Yuridia friega el piso del local mientras los dos chicos hablan junto a la barra.





Lorenzo: ¿Se puede saber dónde te metiste? Te estuve marcando al celular toda la mañana.


Carlos: Estaba en el hospital con la señorita Delia. ¿Qué ocurre?


Lorenzo: La policía vino al pueblo hace una hora…


Yuridia: Carlos… me temo que no tenemos buenas noticias.


Carlos: ¿Qué pasa chicos? ¿Por qué esas caras? ¿Pasó algo en Villafranca?


Lorenzo: Tú hermana, Carlos… Priscila…


Yuridia: Priscila apareció muerta en el río esta mañana.


Carlos: ¿Quéee? (Escuchamos música incidental)






HOSPITAL REGIONAL
INT. HABITACIÓN DE DANILO – DÍA


Víctor le cuenta a su padre sobre Larissa y su abuela.





Danilo: ¿Estás hablando en serio?


Víctor: Sí papá, Antonio la tiene amenazada, por eso había pensado que tal vez podríamos darle trabajo en la casa.


Danilo: Mmm… está bien, habla con Larissa y dile que pueden mudarse con nosotros si ellas quieren.


Víctor: Gracias papá, voy a llamarla por teléfono… Ahora vuelvo. (Sale al pasillo)


Mientras, en el mismo hospital pero en la planta baja, en la cafetería…


INT. CAFETERÍA – DÍA


Junto a la barra, Delia y Fernando se toman dos cafés con leche mientras conversan.





Fernando: No sabía que Danilo y Claudia tuvieran una hija tan guapa. (Sonríe)


Delia: Gracias… (Sonríe)


Fernando: ¿Y ya terminaste la carrera en Estados Unidos?


Delia: Sí, después del verano quiero empezar las prácticas en algun hospital de la región o de la capital para poder ayudar a mi madre en el consultorio del pueblo.


Fernando: Ah, sí, que Claudia es la doctora es verdad. A ver si se recupera pronto, pobre mujer… (Pensando: No está nada mal la mulata, pero que nada mal…)


Delia: Y bueno… no sé que más contarte. ¿Y tú, llevas mucho tiempo en la hacienda Castellanos?


Fernando: No, apenas hace un año que entré, imagino fue cuando tú te marchaste de nuevo a Miami.


Delia: La verdad no conozco a los Castellanos, bueno miento, conozco a la hija, una tal… Adriana.


Fernando: ¿Y tienes novio?


Delia: No…


Fernando: ¿Y como es eso? Una chica tan hermosa como tú y tan sola. No me lo puedo creer.


Delia: Se hace tarde… (Mirando su reloj) Tengo que irme. Mi amiga Yuridia estará esperándome afuera.


Fernando: OK… Bueno pues hasta otra que nos volvamos a ver. Fue un placer conocerte, Delia.


Delia: Igualmente Fernando. (Sonríe dulce)


El villano se acerca y la da un beso en la mejilla, ella se ruboriza y acto seguido se va. Mientras, Fernando se la queda mirando y hablando consigo mismo.


Fernando: Creo que te acaba de tocar la lotería, Fernando… (Sonríe)




HACIENDA CASTELLANOS
INT. DORMITORIO DE LARISSA – DÍA


Larissa está colocando ropa en su armario, justo en ese momento Antonio entra en la habitación cerrando la puerta tras de sí. La chica se gira y lo ve allí. La joven comienza a ponerse nerviosa.





Antonio: Así que estabas con él…


Larissa: No sé de que me habla... y haga el favor de salir de mi cuarto, por favor.


Antonio: Te atreviste… (Se acerca y la toma del cuello, arrinconándola contra la pared)


Larissa: Aggg… Suélteme, me está lastimando…. Ahhh.


Antonio: Eres una zorra…  una vulgar prostituta…


Larissa: Ahh…. (Nerviosa y muerta de miedo)



Antonio: Pero hoy si vas a saber lo que es un hombre de verdad, maldita traidora…


En segundos, Larissa ve en la estantería cercana un jarrón con flores de plástico. Antonio la sujeta el cuello, aprisionándola contra la pared, mientras con la otra mano se desabrocha el cinturón del pantalón. Larissa aprovecha que Antonio no se da cuenta y agarra el jarrón. La muchacha se lo estampa en la cabeza, logrando zafarse de su agresor. Antonio cae al suelo sin sentido. Larissa le observa, todavía asustada y muy nerviosa. Escuchamos música incidental




CONTINUARÁ

Pspain

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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Invitado el Vie Oct 25, 2013 12:20 am

Pero que desgraciado infeliz es Antonio, menos mal que Larissa pudo defenderse, que corra, que corra muy recio directo a denunciarlo y pobre abuela como la intimidó el desgraciado, me imagino que ahora querrá desquitarse con ella, no más no la vaya a matar.

Me encantó la escena entre toda la familia Castellanos, diciéndose todos sus merecidos, pues tanto Minerva como Antonio y Adriana son tal para cuales, unos verdaderos demonios.

Qué bueno que Delia le dio su merecido a la estúpida racista de Adriana y que Carlos la cortó, ojalá sea mentira lo del embarazo para que no vuelva con ella.

Qué sangre tan fría la de Fernando, después de que mata a Priscila y Mario, se va al hospital, claro para tener una coartada y hasta se pone a coquetearle a Delia, ya se le figura que ella le va a ser caso.

Pobre Carlos, que noticia tan terrible ha recibido su hermana muerta.

Ojalá sí puedan Larissa y su abuela irse a casa de Victor a trabajar ahí, DAnilo ya dio su autorización pero espero que Antonio no lo impida y le haga daño a Víctor que desgraciadamente creo que eso precisamente es lo que pasará.

En espera del siguiente capítulo
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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Joana Sabbagh el Vie Oct 25, 2013 2:54 pm

Jajaja que idiota Adriana

Así que Minerva sabe de la aventura de Antonio. A ver cuando se entere que Delia es su hija

Fernando se enamoro de Delia

¿Qué planes tendría Fernando con Delia?

Antonio no debio hacerle eso a Larissa… ahora espero que Minerva no lo descubra

Esperamos el próximo
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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Pspain el Vie Oct 25, 2013 4:26 pm

Claro que lo sabe, Joana, que no recuerdas el capítulo 1 cuando Minerva le contaba la historia a Adriana? jaja estás dormida. Gracias por seguir la novela.

Gracias por comentar Gloria también, veremos que pasa en el 5.

Pspain

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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por MorticiaFonzy el Vie Oct 25, 2013 4:32 pm

a mi me da que la Joa lee las novelas a medias, está empanada jajajjajajajjaa


ACTRIZ, CANTANTE Y CONDUCTORA DE TELEVISIÓN.
Contacta con mi mánager, jajaja.

MorticiaFonzy

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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Aleja Soto el Vie Oct 25, 2013 8:06 pm

Me gustó mucho este capítulo Pedro. Con que Fernando mató a Mario y a Priscila, pero qué desgraciado para tener la sangre tan fría e ir como si nada al hospital para coquetearle a Delia. ¿Será que ella le hará caso?

Sin duda la familia Castellanos es una nido de cuervos, pues la Adriana es una racista, aunque que bueno que Delia la puso en su lugar Twisted Evil; por otra parte, Antonio es un violador, abusador y enfermo sexual. Pobre de Ramona como la intimidó Surprised. Y ahora Minerva, que seguro al enterarse de que Delia es la hija de Antonio, arderá en ira.

Pobre de Larissa, ojalá logre escapar de las garras de Antonio y se lleve consigo a su abuela a la hacienda de Víctor.

Esperamos el próximo capítulo bounce
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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Joana Sabbagh el Sáb Oct 26, 2013 8:33 am

jajaja no, no recordaba, pero si, le contó cuando Victor tambien se enteró
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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Pspain el Sáb Oct 26, 2013 1:56 pm

Muchas gracias por comentar Aleja, la novela se pone cada vez más fuerte, en el próximo capítulo se descubrirá el gran secreto de Delia...

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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

Mensaje por Pspain el Vie Ene 17, 2014 7:54 pm

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Re: Hija del Pecado 004: Muerte en el río

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