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Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

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Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Aleja Soto el Sáb Feb 01, 2014 10:21 pm

CAPÍTULO 16:
LA LLEGADA DE LA ABUELA


Lisandro estaba en una esquina del bar LGBTI, intentando comunicarse con su abuela Sofía en Nueva York, sin embargo, no contestaba. Marcus acompañaba al joven.



-No me contesta –Se desanimó Lisandro-. Ya van dos semanas desde que no los veo y justo cuando quiero comunicarme, no me contestan.

-¿Y no piensas llamar a nadie más? –Preguntó Marcus.

-Sí, también quiero llamar a una amiga que me preocupa mucho –Respondió Lisandro apartándose el celular de la oreja y marcando el número de Marina-. La última vez que hablamos, lo hicimos de una mala manera.

-Bien, pues llámala para ver si te contesta –Dijo Marcus, y así lo hizo Lisandro, pero lo único que le contestaba era el buzón de voz:

-El número con el que intenta comunicarse está fuera de servicio o no existe –Decía la operadora y resignado, Lisandro le devolvió el celular a Marcus.

-Tampoco me contestó, debe tener el celular apagado –Dijo Lisandro-. De todos modos, le agradezco su bonito gesto. Gracias.

-Por favor Lisandro, trátame con más confianza –Dijo Marcus acercándose a Lisandro-. No sé por qué, pero me gustaría mucho que fuéramos amigos, que creciera entre nosotros una relación de amistad. ¿No te gustaría?

-Sí, me gustaría –Confesó Lisandro sonriéndole a Marcus-. De hecho, desde que lo vi esta mañana me pareció un hombre muy interesante por el trabajo que desempeña como crítico de repostería.

-¿Sólo por eso te intereso? –Le preguntó Marcus atrevidamente- Y por favor, deja de tratarme con formalidad. Tutéame.

-Ok, así será –Convino Lisandro-. Bueno, pues ahora que no me contestaron ninguna de las personas con las que quería hablar, no me queda otra cosa que volver al apartamento donde ahora estoy viviendo. Buenas noches.

-¿Quieres que te acompañe? –Le propuso Marcus- Si vives muy lejos, podemos parar en alguna cafetería, para invitarte a tomar un café y para que platiquemos.

-No, gracias, estoy muy cansado –Se negó Lisandro-. Todo el día me ha atormentando un dolor de cabeza, y no estoy de suficientes ánimos para tomar un café ahora. Tal vez en otra ocasión Marcus. Y no vivo tan lejos, solo a dos cuadras de aquí.

-Bien, nos vemos luego –Dijo Marcus.

Lisandro se fue caminando con lentitud y Marcus se quedó mirándole. Entretanto, en la función de cine en la que estaban Antonio y Natasha, éstos dos se encontraban besándose apasionadamente. No había muchas personas en la función, y por eso, Antonio comenzó a tocar la pierna derecha de Natasha y luego subió la mano para tocar la cintura de ella.



-Vámonos de aquí Natasha –Le susurró Antonio, luego de dejar de besarla-. Quiero estar contigo, quiero llenarte de besos, vamos a tu apartamento.

-Ay Antonio, tenías que ser hombre –Dijo Natasha entre risas-. Te dejas llevar mucho por la calentura. ¿No te parece romántico que estemos casi solos aquí, mirando esta película?

-¿Sabes qué creo? Que me estás sacando un excusa –Dijo Antonio sonriéndole.

-No es eso, no creas eso –Dijo Natasha-. Es que no podemos hacerlo todos los días, ¿me entiendes verdad? Además recuerda que ya no vivo sola y Lisandro está en mi apartamento.

-Ah, es verdad –Dijo Antonio en medio de un suspiro frustrado-. Ahora creo que fue mala idea haberte propuesto que recibieras a Lisandro y ya es muy tarde para cambiar de opinión.

-Pues tú lo ves de esa manera, pero yo lo veo de otra –Dijo Natasha-. A mí me agrada tener compañía en el apartamento y más si se trata de un amigo como Lisandro. Me siento muy sola.

-Pues eso solo es cuestión de que me digas y yo puedo hacerte toda la compañía que quieras –Se atrevió a decirle Antonio pícaramente. Luego él la tomó a ella con delicadeza del rostro y volvió a besarla.

Al día siguiente, en el apartamento de Natasha, Lisandro preparaba la mesa para el desayuno, ya que le gustaba despertarse temprano. Natasha aún no se levantaba y en un momento dado, el celular de ella, que estaba tirado sobre un sofá, sonó. Lisandro lo tomó algo indeciso y vio en la pantalla que quien llamaba era Sofía, su abuela, pero él no lo sabía.



-¿Sofía? –Se sorprendió Lisandro-. ¡Qué casualidad! El mismo nombre de mi abuela. Seguramente es una amiga de Natasha, pero ella aún no se despierta y no me atrevo a molestarla.

El joven solo puso el celular donde estaba e ignoró la llamada.

Por otra parte, en el apartamento de Marina, ella se levantó de la cama con cierta resaca. Tenía puesta su pijama. Miró el reloj y se asustó por la hora:



-¡Son las siete! –Exclamó-. Y aún no estoy lista. Cuando llegue a la financiera, recibiré el regaño del siglo por llegar tarde.

Marina salió de su cuarto apurada, fue a la sala y se sorprendió al ver a Valentín dormido en el sofá con mucha incomodidad.



-Valentín. Me había olvidado que me trajo hasta aquí –Se dijo Marina, quien se acercó y trató de despertarlo. Valentín entre abrió los ojos y al ver a Marina, se levantó del sofá sobresaltado.

-¿Ya amaneció? –Preguntó asustado-. Lo siento mucho, me quedé dormido. Le aseguro que pensaba esperar a que se durmiera para irme, pero el sueño me venció. Lo siento. Ya mismo me voy.

-Oye, espera, no te estoy echando –Le detuvo Marina-. Deja de disculparte. Yo entiendo que te hayas quedado dormido. Te agradezco sobretodo que te preocuparas y me trajeras a mi apartamento anoche.

-Pensé que se molestaría –Dijo Valentín.

-No, ¿cómo crees? –Dijo Marina-. Te lo acabo de decir, sin ti quien sabe donde estaría ahora. Por eso te doy las gracias, a parte de que me escuchaste todo la noche llorar y lamentarme por lo que me pasó con Lisandro. De verdad gracias Valentín.

-De nada, hice lo que un caballero debía hacer al ver una mujer que necesita ayuda –Comentó Valentín-. De todos modos, ya debo irme. En una hora el señor Antonio abre Antique Amor y necesito ir a bañarme.

-Bueno, de hecho yo también estoy de afán –Dijo Marina-, pero si quieres, puedes quedarte a desayunar. Puedo cocinar algo rico.

-Yo se lo agradezco a usted, pero de verdad, no quiero llegar tarde a mi trabajo –Se negó Valentín-. Y usted tampoco debería llegar tarde, así que en otra ocasión será.

-Está bien, si tú lo dices –Dijo Marina-. Que te vaya bien, chao.

-Hasta luego –Se despidió Valentín, quien no esperó para irse, pues en parte se sentía avergonzado por haber pasado la noche en el apartamento de una mujer.

Mientras tanto, Sofía estaba abordando un avión a Colombia. Se sentó en la silla que le correspondía, y sacó de su bolso el celular:



-La inútil de Natasha no me contesta y no me ha devuelto la llamada que le hice –Se dijo-. ¿En dónde se habrá metido? Necesito avisarle de mi nuevo plan para que no vaya a meter la pata.

Nuevamente Sofía volvió a llamar a Natasha. En el apartamento de ésta última, Lisandro estaba desayunado en el comedor. Natasha, que ya estaba arreglada y lista, se sorprendió al ver que el joven había preparado todo:



-Lisandro, buenos días –Le saludó Natasha-. Veo que te levantaste temprano.

-Buenos días Natasha –Le correspondió el saludo Lisandro-. Y sí, no soporto quedarme en la cama hasta tarde, salvo los domingos, je, je. Me tomé el atrevimiento de preparar el desayuno y por la cocina, no te preocupes, está totalmente limpia sin rastros de grasa ni nada. Más tarde lavo los platos.

-¡Ay Lisandro! –Exclamó Natasha-. Me alegra mucho que seas un chico tan responsable y ordenado, pero a la vez me siento un poco incómoda contigo. No quiero que te vuelvas como una especie de mayordomo o criado.

-No te preocupes, no lo tomo de esa manera –Dijo Lisandro-. Al contrario, lo hago con el mayor de los gustos, además ahora que estoy viviendo aquí me corresponde hacer varios de los oficios y quehaceres. No vine de visita para quedarme de vago a que me atiendan.

En ese momento, al celular de Natasha entró la llamada de Sofía, ella fue a contestar y se puso nerviosa al ver en la pantalla quien era.

-Debe ser la misma persona que te llamó hace varios minutos –Dijo Lisandro-. Era una tal Sofía. No me atreví a despertarse para que atendieras la llamada.

-Eh… sí, entonces es la misma persona –Dijo Natasha-. Es una amiga que tengo y que también trabaja de modelo. Voy a contestar.

Natasha decidió ir a su cuarto para contestar la llamada y habló en voz baja:

-Doña Sofía, ¿sabe lo inoportuna que es su llamada en este momento? –Contestó Natasha.

-No, no lo sé –Respondió Sofía-. Te llamé hace rato, pero no me contestaste. ¿Con quién estás?

-Estoy nada más y nada menos que con Lisandro, su nieto –Contó Natasha-. ¿Ahora entiende? Lo mejor es que hablemos más tarde.

-Rápidamente te voy a avisar o más bien a prevenir sobre algo –Dijo Sofía-. En este momento, estoy en un avión rumbo a Colombia. Digamos que iré a darte una ayuda.

-¿Cómo que usted viene para acá? –Se sorprendió Natasha-. No entiendo. ¿Para qué lo hará? ¿Qué gana con venir?

-Iré para hacer las cosas yo misma, personalmente –Respondió Sofía-. Tus estrategias, aunque son buenas, son lentas y yo necesito que todo se desarrolle con más rapidez porque tiempo es lo que no tengo. Voy a ir para presionar a Lisandro, para que se case y me saque de la bancarrota en la que estoy a punto de quedar si no saco a flote mi microempresa.

-Haga lo que quiera entonces –Dijo Natasha con severidad-. ¿Qué pasará si por pura casualidad usted y yo llegamos a encontrarnos? Es algo casi inevitable.

-¿Eres estúpida? –Preguntó Sofía con ironía-. Lo más obvio es que debemos fingir que no nos conocemos.

-Mejor voy a colgar –Dijo Natasha que inmediatamente hizo lo que dijo: colgar el celular frustrada.

Una hora después, Lisandro y Natasha llegaron juntos a Antique Amor. Antonio ya había abierto, pero aún no había clientes. Valentín estaba en la caja registradora:



-Oye Valentín –Le habló Antonio-. No había caído en cuenta preguntarte cómo sigue tu fractura. ¿No has ido al consultorio del médico?

-No señor Antonio –Respondió Valentín-. Lo he olvidado. ¿Por qué me lo pregunta? ¿Quiere que vuelva a trabajar de mesero?

-No, al contrario, me parece que estás perfecto en la caja registradora –Dijo Antonio-. Eres rápido con los cambios y con las matemáticas, aunque claro, cuando el médico examine como vas, puedes seguir siendo el guardaespaldas de Antique Amor.



-¡Buenos días! –Saludó Lisandro animadamente a todos.

-No tan buenos como los tuyos, por lo visto –Comentó Antonio-. Amaneciste de buen humor hoy.

-Tengo motivos –Dijo Lisandro-. Dormí excelente en mi nuevo cuarto y me desperté como nuevo por el colchón.

-En eso convengo contigo –Dijo Antonio mirando a Natasha-. Los colchones de las camas de Natasha son como las nubes. Yo lo sé muy bien porque los he probado con ella. ¿No es así Natasha?

-¿Qué quieres decir? –Preguntó Lisandro.

-No le hagas caso a Antonio, Lisandro –Intervino Natasha incómoda por el comentario de Antonio-. Si tú amaneciste de buen humor, él amaneció con muchas ganas de charlar.

-Bueno, me voy a poner el uniforme, no tardan en llegar los clientes –Dijo Lisandro yéndose al baño para cambiarse.

Más tarde, cuando ya los clientes empezaron a llegar, Lisandro los atendía, al igual que Natasha. Ésta última se recogía el cabello de una manera especial para que las personas no la lograran reconocer mucho:

-Ya le traigo su ponqué de vainilla, señora –Dijo Natasha-. ¿Algo más?

-No muchacha. ¿Sabes una cosa? –Le preguntó la clienta-. Te pareces mucho a una modelo. Me puse a observarte y concluí que eres igualitica. El mismo color de ojos y cabello. Hasta en la voz te pareces.

-Dicen por ahí que por lo menos en el mundo hay hasta tres personas parecidas –Comentó Natasha-. Yo debo parecerme entonces a la modelo que dice. Con permiso, ya le traigo su orden.

Natasha se retiró. Lisandro también atendía órdenes. En un momento dado, la mirada de él pudo observar como Marcus cruzaba la entrada de la pastelería. Aquel crítico de nuevo visitaba Antique Amor. Antonio salió casualmente de la cocina, y al ver de nuevo Marcus, se puso serio.



-¿Qué hace ese tipo aquí otra vez? –Se preguntó Antonio.

-¿Le cae mal señor? –Se atrevió a preguntarle Valentín que lo había logrado escuchar.

-Te mentiría si dijera que no –Respondió Antonio-. Desde que lo vi ayer, me dejó una mala impresión. Me provoca ir personalmente a echarlo.

-Hola Lisandro –Saludó Marcus a Lisandro. Antonio de lejos, observaba todo.

-¡Marcus! –Exclamó Lisandro sonriéndole-. ¿Qué haces de nuevo aquí?

-A ti te diré la verdad: vine a verte –Confesó Marcus-. Pero los demás no deben saberlo. Deben pensar que solo vine a seguir examinando esta pastelería. ¿Me entiendes?

-¿Viniste a verme solo a mí? –Se sorprendió Lisandro, que no pudo evitar sentirse emocionado-. Eh… bueno, no sé que decir. Te lo agradezco.

-¿Y por qué me lo agradeces? –Preguntó Marcus-. No es algo que debas agradecer. Tómalo como un halago de mi parte.

-Pues bueno, hasta los halagos se agradecen –Dijo Lisandro-. ¿Por qué mejor no hablamos más tarde? Es que ahora debo trabajar.

-Exactamente, él ahora debe trabajar y no perder el tiempo hablando –Intervino Antonio de repente.

-Solo saludaba a Lisandro –Se excusó Marcus-. No podía entrar y hacer como si no lo hubiera visto. Hubiera sido un maleducado.

-¿Y desde cuando los saludos se tornan en largas charlas? –Preguntó Antonio con ironía.

-¡Ya basta Antonio! –Le detuvo Lisandro-. Ya iba a retomar mi trabajo. No tienes que ser grosero con Marcus.

-¿Yo? ¿Grosero? –Dijo Antonio-. Te equivocas. Más bien dígame señor King, ¿a qué vino de nuevo? ¿No le bastó haber venido ayer con el pastel que probó?

-Así es, no me bastó –Respondió Marcus-. En la vida, nunca, o por lo menos yo, no me dejo llevar por las primeras impresiones. A mí me gusta tomarme el tiempo para conocer bien algo. Por eso vine nuevamente hoy.

-Pues bien, siéntese y ordene lo que quiera –Dijo Antonio-. Luego se le dará la cuenta para que cancele lo que consumió.

-Eso es obviamente lo que debo hacer –Dijo Marcus. Tanto él como Antonio se retaban con la mirada. Lisandro empezaba a sentirse nervioso y decidió intervenir:

-Antonio, me pidieron un pastel de ron con pasas y ya no quedan en la cocina. Mejor ve a prepararlo rápido antes de que el cliente que lo pidió se vaya insatisfecho.

Antonio solo miró con recelo a Lisandro y sin decir nada, se fue a la cocina.

-Disculpa a Antonio, Marcus –Dijo Lisandro-. Parece que hoy no amaneció de buen humor. Siéntate. Cuando decidas ordenar algo del menú, me dices.

-Gracias Lisandro –Le agradeció Marcus.

No pasaron muchos minutos luego de que Lisandro fuera a la cocina para recibir el pastel que le había ordenado un cliente, sin embargo, Antonio aún no había hecho nada:



-¿Ya está listo el pastel que te pedí? –Le preguntó Lisandro.

-No, porque no lo haré –Le respondió Antonio, totalmente indiferente mientras decoraba un pastel de cumpleaños.

-¿Qué? ¿Cómo que no lo harás? –Se sorprendió Lisandro-. ¿Estás loco? ¿Qué le voy a decir al cliente que lo está esperando?

-No sé, dile lo que quieras, no me importa –Dijo Antonio-. Ahora sal, no me logro concentrar si me estás hablando.

Pero Lisandro no salió y se quedó un rato en silencio, mirando a Antonio triste.

-¿Eres sordo? ¿Te fallan los oídos? ¡Sal de aquí! –Le gritó Antonio.

Y Lisandro sí salió de la cocina, sin decir palabra alguna. Una vez solo, en medio del enojo que sentía, Antonio tiró el tubo de crema con el que decoraba el pastel contra el piso y se tomó frustrado de la cabeza.

Cuando ya anocheció, en el aeropuerto de la ciudad, el avión en el que iba Sofía aterrizó. La anciana salió del aeropuerto y afuera tomó un taxi:



-Lléveme a esta dirección por favor –Pidió Sofía al taxista, al tiempo que le entregaba un papel en el que estaba anotada dicha dirección.

Entretanto, en Antique Amor ya era la hora de salida. Lisandro estaba esperando a Natasha para irse juntos. Valentín se estaba preparando para irse también:



-Hasta mañana Lisandro –Se despidió Valentín.

-Hasta mañana Valentín –Le correspondió Lisandro-. Nos vemos. Oye, por cierto. ¿Cuándo piensas contarme lo que pasó aquella noche? ¿Te estás haciendo el loco conmigo?

-Para nada, créame que no pasó nada más esa noche –Respondió Valentín-. Salí corriendo aquella vez de la cafetería porque me sentí muy presionado por sus preguntas.

-Está bien, te creo –Dijo Lisandro.

-Por cierto, anoche estuve acompañando a la señorita Marina –Contó Valentín-. Pasé casualmente por un bar y la vi borracha. Estaba así por el motivo que usted sabe.

-Pobre Marina, con razón no me contestó la llamada que le hice ayer –Dijo Lisandro-. No la dejaste sola ¿verdad? ¿La llevaste a su apartamento?

-Así es –Respondió Valentín-. Quería preguntarle si no podría darme el número telefónico de ella. Me gustaría llamarla para saber como está.

-Sería bueno que lo hicieras –Convino Lisandro-. Marina es una mujer muy sensible, y me preocupa que esté sola. ¿Tienes dónde anotar el número?

-No, pero tengo bueno memoria. Puedo memorizarlo –Dijo Valentín.

-Bien, es 370 45 93; ese es el del teléfono fijo –Dijo Lisandro-. Llámala. Y si puedes, invítala a salir para que se distraiga un poco.

Valentín le agradeció a Lisandro y se fue. En ese momento, Antonio salió de la cocina, con ropa común puesta. Lisandro solo dirigió la mirada para otra parte, mientras suspiraba.



-¿Dónde está Natasha? –Le preguntó Antonio.

-Se está cambiando en el baño, nos iremos juntos –Respondió Lisandro indiferente-. Pero si quieres, puedo irme adelante y la invitas a salir a algún lado.

-No, Lisandro, espera –Le detuvo Antonio luego de que Lisandro intentara irse-. Sé que debes estar ofendido conmigo por lo que pasó esta tarde. Te aseguro que me sentí muy mal y todavía me siento mal. Discúlpame por favor.

-Está bien, no te preocupes –Dijo Lisandro  sonriéndole-. Acepto tus disculpas, otra de tus tantas disculpas.

-Gracias, me quitas un peso de encima –Suspiró Antonio de alivio-. De verdad me siento mal cuando por culpa del enojo hiero u ofendo a alguien, como a ti. Aunque no lo creas, te aprecio y estimo Lisandro.

-Tanto como para ponerte celoso de Marcus ¿no es así? –Dijo Lisandro con una sonrisa pícara.

-¿Qué? ¿Yo celoso de ese idiota? –Se sorprendió Antonio-. ¿Quieres que me ponga de mal humor, verdad?

-Si no estás celoso, ¿por qué no me explicas a qué se debe tu reacción siempre que menciono a Marcus? –Le indagó Lisandro.

-¡Porque me cae mal! –Confesó Antonio-. Tiene una sonrisita tan estúpida. Se nota que es el típico niño de mami y papi.

-Si tú lo dices –Dijo con ironía el joven.

Dentro del baño de mujeres de Antique Amor, Natasha estaba frente al espejo aplicándose un poco de maquillaje. Ya tenía puesta su ropa común: un vestido púrpura que le llegaba cinco dedos arriba de la rodilla y su cabello estaba suelto. En eso, su celular sonó. Natasha lo sacó de su bolso y contestó:



-¿Aló?

-Soy yo –Dijo Sofía, que era quien llamaba-. Llamo para decirte que ya llegué a Bogotá. En este momento, voy para tu apartamento.

-¿Para mí apartamento? –Se alertó Natasha.

-Sí, ¿por qué? ¿Sucede algo? –Preguntó Sofía.

-Doña Sofía, usted no puede quedarse en mi apartamento –Contó Natasha-. Ya alguien se está quedando conmigo y ese alguien es… Lisandro, su nieto.

-¿Qué? –Se sorprendió Sofía-. ¿Lisandro está viviendo contigo? ¿Pero cómo es posible?

-Lo recibí por petición de Antonio, porque al parecer la mujer con la que Lisandro vivía antes lo echó –Explicó Natasha.

-¿Y por qué crees que esa mujer echó a Lisandro de su apartamento? –Preguntó Sofía con ironía.

-No lo sé –Respondió Natasha-. No me diga que usted tuvo algo que ver. ¿Por eso me pidió el teléfono de Marina?

-Así es, yo la llamé y le dije la verdad sobre él –Confesó Sofía-. Hice pasar mi llamada como anónima y por lo visto, mi plan funcionó. La tal Marina no sabía que Lisandro era un asqueroso homosexual y lo echó. Quería que Lisandro no tuviera donde vivir, ni donde pasar la noche, pero tú lo arruinaste abriéndole las puertas de tu casa.

-Lo siento doña Sofía, pero yo no lo sabía –Dijo Natasha tímidamente.

-¡Cállate! ¡No eres más que una estúpida! –Exclamó Sofía enojada-. Lo único que tienes es una cara bonita, pero nada de cerebro. Aún así, iré para tu apartamento. Pienso darle a Lisandro una gran sorpresa…

CONTINUARÁ...


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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Robert Palacios el Sáb Feb 01, 2014 11:57 pm

Que locura Ahora si que la cosa se esta poniendo buena que pasara cuando Lisandro se encuentre con la malvada de su abuela ay dios *--* en espera del proximo capitulo ♥.

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Robert Palacios

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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Aleja Soto el Dom Feb 02, 2014 2:27 pm

Muchas gracias Robert. Ya verás en el próximo capítulo cuál será la reacción de Lisandro al volver a ver a su malvada abuela, que de ahora en adelante será capaz de hacer mucha más cosas malas en contra de su propio nieto.


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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Gloria el Sáb Feb 08, 2014 5:48 am

Qué desgraciada es Sofía, empeñada en que Lisandro no tenga donde vivir y pasar la noche, solo para que no tenga otro remedio que aceptar lo que ella diga y mande.

Antonio cada vez me cae más gordo, es un egoísta, egocéntrico, estúpido. Cómo se pone a celar a Lisandro con Marcus cuando él anda de nuevo con Natasha y luego lo que dijo delante de Lisandro, que él ya había probado la cama de Natasha, ay no, no te imaginas como lo odié en ese momento. Ojalá Lisandro si se llegara a enamorar de Marcus.

En cuanto pueda me leo el siguiente capitulo para no atrasarme.    Very Happy


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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Aleja Soto el Sáb Feb 08, 2014 8:46 pm

Muchas gracias mi Gloria por comentar. Efectivamente Sofía cada vez está más mal y su obsesión por controlar a Lisandro cada vez será más. ¿Hasta que punto llegará? Ya lo verás Very Happy.

Jajajaja, veo que Antonio sí llegó a caerte bien mal, y no es para menos, ni él mismo se pone de acuerdo en lo que quiere, pues se pone celoso de Marcus, pero a la vez le gusta coquetear a Natasha.

Ya vi tu comentario en el siguiente capítulo. Ya lo respondo Very Happy


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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Invitado el Vie Feb 14, 2014 10:55 am

esa abuela es una desalmada
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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Aleja Soto el Vie Feb 14, 2014 7:39 pm

Así es Andrés y mucho más que eso, es maquiavélica y manipuladora pale


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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Danni el Jue Feb 20, 2014 7:00 pm

Hola! Smile

Qué excelente capítulo. Ya Sofía llegó, qué sorpresa la irá a dar a Lisandro estando en el apartamento de Natasha? Esa vieja cada vez está más mal, no tiene que meterse en la vida de su nieto. Muy mal hecho No. Ahora qué irá pasar? Por poco Lisandro se da cuenta que su abuela y Natasha son cómplices.

Entonces Marina tampoco se acuerda de nada jajajajaja, como Lisandro cuando se embriagó.

Marcus está muy amable con Lisandro, espero que no tenga ningún tipo de mala intención. Ya eso sería el colmo. Y qué responsable es Lisandro, hasta haciendo el desayuno. Por otra parte, Antonio sí está celoso aunque no lo reconozca jajajajaja. A ver qué pasa entre éstos dos...

Danni

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Re: Antique Amor // Capítulo 16 // La llegada de la abuela

Mensaje por Aleja Soto el Jue Feb 20, 2014 9:14 pm

Muchas gracias por comentar Danni!

Sí, ya Sofía llegó al país en este capítulo, dispuesta a todo, a cumplir ese objetivo o más bien capricho que tiene de obligar y controlar a Lisandro.

Marina no se acordaba de nada, hasta que vio a Valentín en su casa y recordó lo amable que fue él con ella.


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