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Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

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Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Aleja Soto el Jue Feb 06, 2014 10:19 pm

CAPÍTULO 17:
DESGRADABLE SORPRESA


En un teléfono público de un parque de la ciudad, estaba Valentín. Marcó el número teléfono de Marina y para su suerte, ella le contestó:



-¿Hola? –Contestó Marina, pero Valentín se quedó un rato en silencio-. ¿Quién habla? ¿Quién es?

-Eh, soy yo, Valentín –Habló él-. Llamé para saber como está.

-¡Valentín! –Exclamó Marina contenta-. Me alegra que me llames. Empezaba a sentirme igual de triste como anoche, pero ahora con tu llamada estoy bien.

-¿De verdad se siente bien por mi llamada? –Preguntó Valentín.

-Claro, tú has sido la única persona que me ha escuchado y ha estado a mi lado en este momento de mi vida en el que me siento tan vacía –Confesó Marina.

-También llamé para preguntarle si tiene ánimos de salir –Dijo Valentín-. Es que se me ocurrió invitarla a comer algo, claro que sería algo sencillo, un perro caliente. No tengo mucha plata para una comida fina.

-No te preocupes Valentín –Dijo Marina-. Y claro que quiero salir, creo que necesito distraerme un poco, así sea en un puesto de perros calientes. Pero con una condición… quiero ser la que invite.

-Lo siento, pero no puedo aceptar esa condición –Expresó Valentín-. No me sentiría bien si es una mujer la que invita, eso más bien me corresponde a mí.

-¡Que anticuado! –Dijo Marina riendo-. Hagamos una cosa entonces, cada uno paga su perro caliente. ¿Te parece?

-Bien, hagámoslo así –Convino Valentín-. Iré a su apartamento. No me tardaré mucho.

Valentín colgó el teléfono público y se dirigió al apartamento de Marina. Ella, por su parte, también colgó el teléfono y sonrió.

Entretanto, Lisandro, Antonio y Natasha iban en un autobús que estaba completamente lleno de pasajeros, algo muy típico en la ciudad de Bogotá. A ellos les había tocado irse de pie y el conductor sintonizaba en la radio música ranchera. Natasha se sentía un poco incómoda.



-¿Qué te pasa Natasha? –Le preguntó Antonio riendo-. Te ves extrañada.

-Bueno, es que no estoy tan acostumbrada a viajar en este tipo de transporte público –Respondió Natasha mirando con asco los barrotes de los que se sostenía-. Estoy algo estrecha, hay mucha gente.

-Créeme que a veces es peor –Dijo Lisandro-. He visto gente que le toca irse en la propia puerta.

-¿Qué? ¿Cuál puerta? ¿La puerta del bus? –Se sorprendió Natasha-. ¿Y no es peligroso? Se pueden caer las personas y hasta matarse.

-Ya se ha vuelto costumbre –Contó Antonio.

En ese momento, el autobús dio un frenazo y varias personas perdieron el equilibrio, entre ellas Natasha que le dieron pisotones.

-¡Ay! ¡Señor tenga cuidado! ¡Me está pizando! –Le llamó Natasha la atención a un hombre. Lisandro y Antonio se miraron burlándose disimuladamente de Natasha.

Luego de que los tres llegaron al apartamento de la modelo, ésta última prendió las luces y entró hastiada.

-¡Los pies me están matando! –Exclamó al tiempo que se tiraba sobre el sofá-. ¡Nunca en mi vida me había sentido tan cansada! ¿Cuántos gérmenes se habrán pegado de mis manos?

-¡Ya Natasha! –Le paró Antonio-. Debes acostumbrarte a este estilo de vida mientras no consigas un trabajo de lo que te gusta hacer: modelar.

-Prepararé la cena –Dijo Lisandro-. ¿Quieren comer algo en particular?

-Yo no quiero nada, es más, ya me voy –Dijo Antonio.

-¿No te piensas quedar a cenar? –Le preguntó Lisandro-. ¿Entonces para qué nos acompañaste hasta aquí? Pensé que invitarías a Natasha a algún lado.

-No, pensaste mal. Los acompañé porque era lo que me correspondía –Dijo Antonio-, bueno, me refiero a que era lo que me correspondía con Natasha.

-Entiendo –Concluyó Lisandro-. Bien, nos vemos mañana.

-Adiós. Y tú Natasha, como al parecer eres primeriza subiendo a bus, te recomiendo que te hagas un masaje con agua caliente en los pies –Le recomendó Antonio-. No vaya a ser que mañana me saques la excusa de que no puedes trabajar porque te duelen.

-¡Qué incomprensivo! –Comentó Natasha quitándose los tacones-. Pero no necesito de tus recomendaciones. Tengo cremas especializadas para eso. Además, con lo de hoy tuve más que suficiente. En mi vida no volveré a montarme a esa clase de vehículos públicos.

-Bien, si tú lo dices –Dijo Antonio como último.

En ese momento, tocaron el timbre. Todos se extrañaron, excepto Natasha que con su nerviosa mirada supuso quien podría ser.

-Yo abro, de todas maneras voy saliendo –Se ofreció Antonio que acto seguido, fue a abrir la puerta.

Efectivamente se trataba de la persona que Natasha sospechó: Sofía Villegas. Antonio al verla, abrió los ojos como platos de la impresión. No pudo articular palabra alguna por un breve momento. Hacía muchos años que no la veía.



-Doña Sofía –Fue lo único que él pudo decir.

Mientras eso, cerca de un puesto de Hot Dogs, Marina y Valentín caminaba despacio, comiéndose cada uno un perro caliente. Entre ambos había silencio y la primera en romperlo fue ella:



-Está delicioso –Comentó Marina-. Hacía mucho que no me comía uno. No sé por qué siempre consumo comida dietética e integral.

-¿Comida dietética e integral? –Se sorprendió Valentín.

-Sí, ya sabes, fibra y todo eso. Es la costumbre –Dijo Marina-. Creo que es porque dicen que ese tipo de comida es más saludable y ayuda al buen funcionamiento del organismo, no sé. ¿Y cómo va todo en Antique Amor? ¿Cómo sigue tu fractura?

-Todo va bien, con la fiesta de Halloween que hicimos antier logramos excelentes ventas –Contó Valentín-. Aunque tuvimos que repartir la mitad de las ganancias con un colegio femenino que fue el que patrocinó la fiesta. En cuanto a mi fractura, no he ido al médico, pero supongo que está bien.

-¿Y cómo lo sabes? –Preguntó Marina.

-Porque siento el pie muy bien y puedo caminar perfectamente –Respondió Valentín.

-Pero no podemos dejarnos llevar por lo que sintamos –Dijo Marina-. No sobra una opinión médica. Deberías pedirle un permiso a Antonio para que vayas mañana a que el médico te revise y te diga como estás.

-De verdad estoy bien –Insistió Valentín-. Cuando me dieron de alta, me retiraron el yeso. Si voy de nuevo, estoy seguro que me dirán algo que ya sé.

-Bueno, lo dejo a tu criterio –Dijo Marina.

-¿Y usted qué piensa hacer con respecto a Lisandro? –Le preguntó Valentín y luego le dio una mordida a su perro caliente, masticó el pedazo y lo digirió.

-Aún no lo sé, la verdad es que tengo tanto que pensar, que aún no termino de decidir que haré –Dijo Marina-. Lo último que Lisandro me dijo fue que pensara en todo, pero yo sinceramente no creo que podamos volver a vernos ni a tener ningún tipo de relación. Entre nosotros se interponen muchas cosas.

-¿Cómo cuáles? –Siguió preguntándole Valentín.

-Como sus inclinaciones y lo que yo siento por él –Contestó Marina-. Aún me duele mucho que me haya hecho ilusiones falsas, con que algún día podríamos pasar de una amistad a algo más. Pienso en lo tonta que fui y me enojo tanto. Si llego a retomar mi amistad con Lisandro, las cosas no volverían a ser las mismas. Para mí sería difícil ser su amiga amándolo y teniendo ese horrible sentimiento de resignación de que él no podría sentir lo mismo por mí.

-Yo no soy psicólogo para aconsejarla sobre qué hacer –Dijo Valentín-, pero si estuviera en su lugar, por lo menos lo intentaría.

-¿Intentar qué Valentín? –Preguntó Marina con ironía.

-Intentar ver a Lisandro con otros ojos, como un hermano, por ejemplo –Explicó Valentín-. Sé que es difícil ignorar los sentimientos y arrancarse del corazón a alguien que se ama, pero no podemos rendirnos ni dejarnos desfallecer. Hay que seguir adelante. Vea lo que le está pasando como una ruptura de noviazgo. Así hay que superarlo. ¿Me entiende?

-Tal vez tengas razón –Convino Marina-. Después de todo, es la segunda vez que paso por algo similar. La primera vez fue con Antonio, que a pesar de las cosas tan fuertes que pasaron entre ambos, yo seguí queriéndolo en los primeros meses, pero la herida fue sanando.

-¿Ya lo ve? –Dijo Valentín-. De esa misma manera, estoy seguro que superará esta segunda vez y en el fondo, usted también está segura de sí misma. Lo que sí le recomiendo es que espere un tiempo, para que esta herida también sane y luego pueda retomar su amistad con Lisandro.

Marina miró a Valentín, al tiempo que le mostraba una sonrisa insegura. Ella sabía que él tenía razón, pero aún no se decidía.

En el apartamento de Marina, Antonio seguía consternado al ver ante él a Sofía.



-¿Cómo… cómo es posible que esté usted aquí? –Preguntó Antonio.

Natasha se levantó del sofá y fue a ver quién era. Su sorpresa no fue tanta al ver a Sofía.

-Buenas noches –Saludó Sofía sonriendo hipócritamente-. Soy Sofía Villegas. ¿Es este el apartamento donde se está hospedando Lisandro Villegas?

-¿Quién es? –Preguntó Lisandro y de inmediato se dirigió a la puerta. De igual manera que Antonio, abrió la boca y los ojos de sorpresa. No podía creer que estuviera viendo a su abuela.

-¡Lisandro! –Exclamó Sofía.

-Abuela, ¿pero qué haces aquí? –Dijo Lisandro-. ¿Cómo es posible que estés aquí? ¿Cuándo llegaste?

-¿Será que puedo pasar? –Preguntó Sofía. Antonio y Natasha le abrieron paso y Sofía se adentró en el apartamento.

-Bien pueda señora –Fingió Natasha no conocer a Sofía-. Está usted en su casa.

-Gracias muchacha –También fingió Sofía-. Hacía mucho no te veía Antonio. Veo que has cambiado un poco. ¿Tú también estás viviendo en este apartamento?

-No, no, yo solo vine de visita –Respondió Antonio.

-¿Y tú Lisandro? ¿No me piensas saludar a mí que soy tu abuela? Hace días que no nos vemos –Dijo Sofía.

-¿Pero cómo tienes el cinismo de preguntarme eso? –Dijo Lisandro muy indignado-. ¿Sabes por lo que he tenido que pasar desde que llegué a este país por tu culpa y por la de mi abuelo? La verdad no entiendo qué haces aquí. ¿A qué viniste?

-¡No me hables así! –Le regañó Sofía-. ¿Qué pretendías? ¿Qué nos quedáramos muy campantes después de que nos confesaste esa porquería?

-Mira abuela, no quiero ser grosero contigo, pero por favor vete –Le pidió Lisandro-. Este apartamento ni siquiera es mío y por eso, te pido que tengas un poquito de respeto y dejes esos asuntos entre familia y no a oídos de los demás.

-Veo que te sientes muy independiente –Comentó Sofía-. Me enteré que no te ha ido tan mal como me lo imaginé. Tienes un trabajo en la pastelería de tu ex amigo y un lugar donde vivir. ¡Qué afortunado!

-No quiero repetírtelo de nuevo –Inquirió Lisandro-. Es más, no te quiero ver. No te odio ni te guardo ningún mal sentimiento, al contrario, te respeto como mi abuela que eres, pero no te quiero cerca de mi vida. Solo vete.

-Está bien, me voy –Dijo Sofía-. Pero solo te pido una cosa encarecidamente. Por favor, dame la oportunidad de que hablemos una vez, una sola vez, porque de verdad tengo mucho que decirte.

-Te llamaré luego –Dijo Lisandro indiferente.

Sofía les dio una última mirada a todos, mientras sonreía con sagacidad y se fue del apartamento, cerrando tras sí la puerta. Lisandro totalmente afectado por la conversación, solo dijo:

-Eh… discúlpenme por favor –Y se fue a su cuarto.

-Creo que haber visto a su abuela lo dejó traumado –Comentó Antonio-. Si supieras la historia que hay entre ellos.

-Me lo imagino –Susurró Natasha algo pensativa por todo lo que había acabado de pasar.

-Mejor iré a verlo, no debe estar bien –Dijo Antonio, que fue tras Lisandro.

-Creo que ahora sí las cosas van a ser muy diferentes con esa vieja presente –Se dijo Natasha.

En el cuarto de Lisandro, éste se sentó en la cama, se quedó un rato pensando y no pudo evitar que le salieran las lágrimas. Antonio entró sin tocar la puerta y se acercó a él, mirándolo con compasión.

-¿Por qué entras así? –Le preguntó Lisandro limpiándose las lágrimas-. Este apartamento podrá no ser mío, pero tengo derecho a mi privacidad.

-¿Tratas de parecer fuerte frente a mí e ignorar lo que acabó de pasar con tu abuela? –También le preguntó Antonio-. ¡Por favor Lisandro! No tienes que hacerlo. Desahógate.

-¡Eres un idiota! –Exclamó Lisandro entre risas, pero a la vez llorando.

-Pues este idiota es el único que puede comprender lo que te pasa en este momento –Dijo Antonio acercándose a Lisandro e inclinándose frente a él-. Lo siento mucho.

-No tienes por qué sentirlo –Dijo Lisandro-. De hecho, yo tampoco tendría por qué desanimarme frente a esto, pero soy tan sensible que me es imposible. Ver a mi abuela me llenó de sentimientos encontrados, pero lo que más sentí fue enojo, mucho enojo por su cinismo. ¿No lo ves? Averiguó todo de mí, donde vivo y hasta donde trabajo y se presenta como si nada hubiera pasado.

-Tal vez deberías esperar y hablar con ella, como te lo pidió –Le recomendó Antonio-. A lo mejor quiere pedirte perdón por como te trató cuando te obligó a venir aquí.

-No lo sé. Puedes tener razón, pero conozco a mi abuela –Dijo Lisandro-. Ella es una mujer maquiavélica. Con alguna razón debió haber viajado hasta aquí. Dudo que sea para pedirme perdón, primero preferiría morirse de orgullo.

Y durante aquella conversación, Sofía iba en un taxi sentada en los asientos de atrás.



-Tengo que actuar como una buena abuela, y pedirle a Lisandro que vuelva conmigo a Nueva York –Pensó Sofía-. Si no lo hace, entonces pasaré de ser una buena abuela a una abuela estricta. Ya veré como siguen las cosas y así sabré cual de estas dos estrategias utilizar.

Al día siguiente, en el apartamento de Natasha, Lisandro se había acabado de levantar. Salió de su cuarto con el pijama, cargando la toalla de una mano, los ojos aún medio pegados y bostezando:

-¿Qué horas podrán ser? –Se preguntó-. Lo mejor es que me vaya a bañar.

Lisandro fue al baño del fondo, el que él utilizaba. Abrió la puerta y sus ojos se abrieron de impresión al ver a Antonio estarse bañando en la ducha tras la puerta corrediza transparente. Lisandro iba a salir inmediatamente, pero hizo un ruido. Antonio lo escuchó, cerró la ducha y corrió la puerta, entre asomándose.



-Per… perdón Antonio –Tartamudeó Lisandro avergonzado-. Yo no sabía que estabas aquí, disculpa si te he incomodado.

-No te preocupes. Ya terminaba de bañarme –Dijo Antonio que tomó una toalla con la cual se cubrió del tronco para abajo y salió. Lisandro se sintió tan nervioso que al tratar de irse, resbaló y cayó.

-¿Oye estás bien? –Le preguntó Antonio preocupado, luego de haberse acercando a él.

-Sí, estoy bien –Respondió Lisandro-. Eh… No sabía que habías pasado la noche aquí. ¿Dónde está Natasha?

-Salió a comprar unos huevos para el desayuno –Contestó Antonio-. Y sí, pasé la noche aquí como ves. Natasha se quedó un poco consternada con la visita de tu abuela anoche, tanto que hasta tomó unas copas de vino y yo la acompañé, pero al final me quedé dormido.

En ese momento, vino a la mente de Lisandro un viejo de recuerdo, de hace cuatro años, cuando estaba en la universidad el día en que conoció a Antonio. El joven usaba para ese entonces lentes, con ropa de invierno puesta: una bufanda púrpura y una chaqueta negra larga que le llegaba hasta las rodillas, pero la llevaba desabotonada. Lisandro pasó por la piscina y debido a que él piso estaba mojado, se resbaló. Antonio apareció en ese instante, estaba semidesnudo, ya que practicaba natación. Se inclinó para ayudar a Lisandro a levantarse:



-¿Estás bien? –Le preguntó Antonio-. ¿Hablas español?

-Sí, estoy bien, gracias –Dijo Lisandro quejándose un poco y justo cuando vio a Antonio fijamente, sintió por él una fuerte impresión en su pecho.

Lisandro dejó de recordar ese momento de su vida.

-¿De verdad estás bien? Parece que la caída te dejó retrasado. No me escuchas –Decía Antonio.

-Discúlpame, estaba recordando el pasado –Dijo Lisandro-. Este momento me recuerda cuando nos conocimos en la alberca de la universidad en Nueva York.

-Eso fue hace aproximadamente cuatro años –Dijo Antonio-. Yo la verdad no lo recordaba. Me sorprende que tú sí. Ahora que me lo menciones, fueron buenas épocas. Tú eras un niñito de 15 años, mientras que yo tenía 20. Siempre me dio curiosidad saber como es que lograste ingresas a una universidad con tan corta edad.

-Sí, tenía 15 años cuando nos conocimos, tú eras y eres todavía el más viejo –Dijo Lisandro riendo-. Aunque no lo creas, siempre tuve una capacidad intelectual muy grande y lograba que las profesoras me transfirieran de grado. Por eso llegué tan pronto a la universidad.

-Pues mira que por fin me mataste la curiosidad –Dijo Antonio.

-Me da un poco de nostalgia recordar todo eso –Confesó Lisandro-. En ese entonces, no me preocupaba por nada y no tenía los problemas que tengo ahora. Pensaba que la vida era color rosa y todo cambió, cuando… cuando te confesé que tú me gustabas.

-¿Te gustaba o todavía te gusto? –Le preguntó Antonio sonriéndole pícaro.

-¡Tú no dejas de ser convencido! –Exclamó Lisandro ofendido, levantándose del piso y entrando al baño.

-¿Por qué me evades siempre la misma pregunta? No tiene sentido que te sigas negando a responder –Le gritó Antonio.

Entretanto, Natasha estaba en un supermercado comprando los alimentos para el desayuno. Arrastraba el carrito de compras, mientras hablaba por celular con Sofía.



-Todo pasó tan rápido que aún no puedo creerlo –Dijo Natasha-. Es que solo fue cuestión de que Lisandro la viera para inmediatamente mandarla a freír espárragos.

-Es un muchachito malcriado –Dijo Sofía, hablando por su celular en la habitación del hotel donde se hospedaba-. Pero ninguna de las cosas que me dijo me afectan en lo más mínimo.

-¿Cómo puede decir eso? –Se sorprendió Natasha-. A usted no le conviene que Lisandro se comporte tan hostil. De esa manera, no puede domarlo para que satisfaga sus caprichos, ni mucho menos obligarlo.

-¡Ay Natasha! –Suspiró Sofía-. Como se ve que aún no me conoces ni un poco. Para Lisandro va a ser peor si se abstiene de casarse. Puedo lograr que él cambie de opinión de muchas maneras. Tengo todo fríamente calculado.

-Doña Sofía, anoche, casi no pude dormir pensando en algo –Dijo Natasha-. Y es que ahora que usted quiere hacer las cosas por su propia cuenta, ¿dónde quedo yo?

-¿Temes que rompa el trato que tenemos para pagar el tratamiento psiquiátrico de tu padre? –Preguntó Sofía con cierta ironía en su tono de voz.

-Claro que lo temo. Es la única manera con la que puedo financiar ese tratamiento tan costoso –Dijo Natasha-. ¿Por qué cree que acepté ser su cómplice en todo esto que está haciendo en contra de su nieto?

-Pues no te preocupes por eso –Dijo Sofía-. No pienso dejarte a un lado. Aún me sirves Natasha, para que mantengas alejado a Antonio de Lisandro, para que mi nieto pierda ese absurdo interés que siente por ese tipo. ¿Y sabes algo? Aunque todo esto es algo muy serio, siento que va tener mucha adrenalina. Va a ser como un juego, en el que tendré que atravesar una dura misión, pero de la que al final, saldré victoria.

Natasha sentía cierto susto por la manera en que la que Sofía hablaba.

CONTINUARÁ...


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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Robert Palacios el Jue Feb 06, 2014 10:50 pm

Me alegra tanto que Lisandro halla tratado asi a su abuela es la verdad es una Cinica no la soporto -.-

¿Sera que Valentin y Marina podran tener algo entre ellos? seria fino jejeje

Espero que Lisandro no caiga en el juego de Sofia :c espero con ancias el proximo Capitulo *O*
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Robert Palacios

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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Aleja Soto el Vie Feb 07, 2014 10:18 pm

Muchas gracias por leer Robert y comentar Very Happy.

Sí, era lo menos que debería recibir Sofía de Lisandro, que tan mal ha tratado No. Ya verás cómo Sofía irá sacando sus haces bajo la manga en contra de Lisandro y Antonio.

Es verdad, por eso pensé en juntar a Marina y Valentín, porque hacen bonita pareja Very Happy


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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Gloria el Sáb Feb 08, 2014 3:10 pm

Pobrecito de Lisandro, aunque fue fuerte y corrió a su abuela, él está muy afectado, ojalá y Natasha se apiade de él y le confiese toda la verdad y trataran de reunir el dinero para el papá de otra forma.

Valentín me encanta, es todo un cabellero y muy noble e inteligente, pues me gusta como ha aconsejado a Marina y es verdad, Marina debe tratar de ver a Lisandro con otros ojos, cuando se ama de verdad a una persona, no debe uno odiarlo si esa persona no te ama a ti, sino ser feliz al ver a esa persona que amas, que sea feliz, aunque sea con alguien que no seas tu. Esa es la filosofía de Valentín y me encanta. Ojalá él y Marina lleguen a formar una pareja.

Sofía es el mismo demonio.

Antonio como provoca a Lisandro y luego como lo lastima al seguir con Natasha, lo odio.


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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Aleja Soto el Sáb Feb 08, 2014 8:51 pm

Muchas gracias por leer y comentar Gloria! Smile

Sí, a Lisandro le dolió haber echado a su abuela así, podría parecer que fue injusta con ella, pero en realidad, Sofía lo merece, pues sus intenciones son tan oscuras como su mismo corazón.

Así es, Valentín es un buen hombre, podría ser el perfecto para Marina. Ya verás qué pasa entre ellos y qué decide Marina respecto a lo que siente por Lisandro Surprised

Pronto el capítulo 18.


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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Danni el Jue Feb 20, 2014 7:20 pm

Muy buen capítulo, también me gustó bastante. Entonces doña Sofía sí llegó al apartamento, ja, seguro pensaba que Lisandro la iba a recibir con un fuerte abrazo doblegado a ella jajajaja, y antes medio la trató mal, claro, se lo merece la vieja esa Laughing. Le sale tanto ea foto de perfil de Sofía de María Margarita Giraldo jajajajaja, con esa sonrisa como de hipocrecía.

Por otra parte, veo que Natasha teme a que Sofía ya no le de más trabajo y que ya no pueda pagar el tratamiento de la enfermedad de su padre. Vaya, siento que Valentín y Marina se están enamorando Very Happy. Hacen buena pareja, ojalá terminen juntos!

Pobre Lisandro como se sintió de nervioso al haber entrado al baño. Y qué recuerdos, así que sucedió así como ellos se conocieron.

Dije que leería también los capítulo 18 y 19 pero ya no me da el tiempo. Si piensas publicar, no importa, ya mañana podría leer el 18, 19 y si publicas, pues el 20 Very Happy.


Última edición por Danni el Vie Feb 21, 2014 6:32 pm, editado 1 vez

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Re: Antique Amor // Capítulo 17 // Desgradable sorpresa

Mensaje por Aleja Soto el Jue Feb 20, 2014 9:19 pm

Muchas gracias Danni por el comentario. Bueno, de todos modos, te espero para publicar el capítulo 20, cuando puedas. Además así me doy tiempo de cambiar la imagen de la novela, ya que me gustaría diseñar otro banner y cambiar las fotos de perfil.

Sí, prácticamente doña Sofía creyó que Lisandro la recibiría con los brazos abiertos, para que le devolviera la vida ue él llevaba en Nueva York, pero no, ya viste que pasó lo contrario y Lisandro le dio su merecido y la puso en su lugar, aunque eso le afectó mucho.

Así es, Natasha teme que Sofía ya no la necesite más.

Puede que Marina y Valentín sean algo más que simples amigos en el futuro. Ya lo sabrás Very Happy


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